Friday, July 12, 2013

Smile.



Era este mismo lunes cuando llegábamos no sabemos muy bien como Sofia Fuente y yo a Washington. Tras situarnos un poco en la ciudad e ir a Planned Parenthood de la 16th St. empezamos con nuestra labor. Era ya media mañana con un ya acostumbrado calor sofocante y húmedo cuando llegó la increíble Caroline a la puerta de la clínica. Tenía esa cara tan sonriente y tan llena de satisfacción como cuando ves a un niño reír, y venia avanzando lentamente pero a paso firme por la acera con su cartelito que decía "Smile, your mum chose life", y tras presentarse comenzó a hablar y a hablar, contándonos anécdotas con las que íbamos aprendiendo, como una que nos explicaba las técnicas de PP para hacernos creer que no podíamos entrar en el recinto de su jardín cuando en realidad si podíamos, o como cuando un hombre desde la ventana del hotel Hilton la había visto y bajo para rezar con ella el rosario, y así muchas mas mientras que se reía de sí misma de manera contagiosa constantemente. Caroline tiene 78 años fue profesora y cada vez que la veo desde que hemos llegado que han sido dos veces, me hace plantearme varias cosas… ¿Qué cuesta una sonrisa? Me refiero a sonreír hacia los demás, nada, cero, gratis, palabras ansiadas a escucharse siempre hoy en día, y con lo poco que irónicamente cuestan, como llenan esas sonrisas!! Transmiten seguridad y tranquilidad a los demás que ya puedes estar en una
clínica abortista que ella al ver a las mujeres salir les preguntaría que tal están y les diría que contaran con sus oraciones con una gran sonrisa, esa que enriquece al que la recibe sin empobrecer al que la ofrece. Pero y por otro lado ¿es realmente justo que nos quejemos tanto como hacemos, o tan sólo la mitad de ello? ahí esta una mujer que nos cuadriplica en edad que tiene sus dolores, que hace menos de un mes tuvo neumonía, y ahí esta ella, no sólo, no quejándose pero con una gran sonrisa, que esas son las que cuestan, cuando tus ánimos se vienen abajo por cualquier minúscula la razón que solemos encontrar. Y de algo estoy segura, el gran secreto del cual viene su sonrisa y alegría y fortaleza, es de Dios, es como si estuviera desbordada de él y que haya donde fuere y pasase lo que pasase tuviese la firme convicción de saber que todo lo puede siempre que cuente con su ayuda, como para tocar corazones de las mujeres que entran en la clínica, como para ir diario a rezar allí desde hace 7 años, y como para sonreír al mundo maravillada. 

No comments: