Tuesday, August 13, 2013

EL ABORTO SEGUN SANTA TERESA DE CALCUTA

Hay mucha gente muy preocupada por los niños de la India o África, donde mueren tantos de hambre. Mucha gente está preocupada por la violencia en esta gran nación de los Estados Unidos. Está muy bien que estemos preocupados por todo eso. [esta última frase no está en el original.]  Pero a menudo esa misma gente no se preocupa por los millones de seres humanos aniquilados por decisión [deliberada] de sus propias madres. [Y esto es lo que es el gran destructor de la paz hoy —el aborto lo que trae a la gente a tal ceguera.

En la India y en todo lugar que visito, insisto en que debemos volver a dedicarle al niño toda la atención que se merece. El niño es un regalo de Dios para la familia. Cada niño ha sido creado a imagen y semejanza de Dios para cosas grandes, para amar y ser amado. Debemos colocar al niño de nuevo en el centro de nuestro cuidado y preocupación [el texto en Inglés dice: Y por esto apelo en la India y apelo por todas partes, "Traigamos al niño" al centro de nuestro cuidado y preocupación.]  Este es el único camino para que el mundo siga adelante [pueda sobrevivir]. Precisamente porque el niño es la única esperanza para el futuro. Cuando los más ancianos son llamados a la presencia de Dios, sólo sus hijos pueden ocupar su lugar.

[Pero ¿qué nos dice Dios?]  Dios nos dice: "Aunque una madre pueda olvidarse de su hijo, yo no me olvidaré de ti. Te he esculpido en la palma de mi mano."  Nosotros estamos esculpidos en la palma de Su mano. El niño que todavía no ha nacido ha sido esculpido en la mano de Dios desde su concepción, y ha sido llamado por Dios a amar y ser amado, no sólo ahora, en esta vida, sino para siempre, en la eternidad. Dios no se olvida nunca de nosotros.
Que ningún niño sea privado del amor

Como muestra el ejemplo de esa familia, Dios no se olvida nunca de nosotros. Hay algo que tanto usted como yo podemos hacer siempre: Podemos conservar la alegría del amor de Jesús en nuestro corazón, y compartirla con todas las personas que encontramos en nuestra vida. Tratemos de lograr que la madre ame a su hijo, lo cuide y lo proteja; que no lo asesine, ni lo sacrifique. Y demos nuestro amor de manera ilimitada, siempre con una sonrisa. Tal como demuestra este ejemplo, Dios jamás nos olvida, siempre hay algo que podemos hacer para ayudar al otro. Conservemos en nuestro corazón la alegría de amar al Señor y compartamos con todos aquellos que nos rodean y que hallamos en nuestro camino. Esforcémonos para que ningún niño se vea privado de amor, de cuidados, o sea arrojado y aniquilado. Y demos, demos hasta que duela... siempre con una sonrisa en los labios.

Una vez hablé mucho sobre el hecho de dar con una sonrisa. Entonces un profesor americano me preguntó: "¿Es usted casada?" Le respondí: "Sí, y a veces me resulta difícil sonreírle a mi esposo Jesucristo cuando me plantea tantas exigencias [algunas veces."] ." Es real. Pero ahí comienza el amor: cuando se nos exige y a pesar de las exigencias damos con alegría.

[Una de las cosas más exigentes para mí es viajar por todas partes —y con publicidad.  Yo he dicho a Jesús que si no voy al cielo por ninguna otra cosa, iré al cielo por todos los viajes con la publicidad, porque sí que me han purificado y santificado y me han realmente alistado para ir al cielo.]

Si recordamos que Dios nos ama y que debemos amar al prójimo como el Señor mismo nos ama, de ese modo América se convertirá en un signo de paz para el mundo. Que desde aquí se dé un ejemplo de cuidado y atención a los seres más débiles, los niños aún no nacidos. Si ustedes se convierten en una antorcha de justicia y paz en el mundo, entonces habrán sido fieles a los principios de los fundadores de este país.   ¡Que Dios los bendiga!
 
 

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